“La Vida Consagrada es encontrar a Dios en las cosas concretas”

“La vida consagrada es: alabanza que da alegría al pueblo de Dios, visión profética que revela lo que importa. Cuando es así, florece y se convierte en un reclamo para todos contra la mediocridad: contra el descenso de altitud en la vida espiritual, contra la tentación de jugar con Dios, contra la adaptación a una vida cómoda y mundana, contra el lamento, la insatisfacción y el llanto, contra la costumbre del «se hace lo que se puede» y el «siempre se ha hecho así». La vida consagrada no es supervivencia, es vida nueva. Es un encuentro vivo con el Señor en su pueblo. Es llamada a la obediencia fiel de cada día y a las sorpresas inéditas del Espíritu. Es visión de lo que importa abrazar para tener la alegría: Jesús.”

Para favorecer la vivencia y fortalecimiento de esta llamada, las comunidades religiosas de la diócesis se reúnen cada dos meses, para orar, compartir experiencias pastorales y para la formación.

“La vida consagrada, germina y florece en la Iglesia; si se aísla, se marchita.” Papa Francisco